Migración

"MIGRAR ES UN DERECHO, TRABAJAR TAMBIEN"

1ro. DE MAYO DIA INTERNACIONAL DEL TRABAJO 

Transcurrido un año de la pandemia global del Covid-19, ésta sigue teniendo graves impactos en América Latina y El Caribe, la situación de los trabajadores y trabajadoras se ha precarizado, especialmente de las personas migrantes y refugiadas que se encuentran en trabajos esenciales como las trabajadoras de casas particulares, los trabajadores del reparto, los vendedores ambulantes, las artesanas y de quienes están en las cadenas de cuidado.

Las condiciones de vulnerabilidad de las personas migrantes y aquellas con necesidad de protección internacional se han duplicado por la pandemia por el cierre y militarización de las fronteras que obligan a los migrantes, a niñas, niños y adolescentes y a sus familias a optar por pasos irregulares en donde son víctimas de redes criminales, de trata y tráfico.

Condenamos la actitud de gobiernos como el de Brasil que ha decidido abandonar los pactos internacionales para no cumplir con sus obligaciones de proteger los derechos de los migrantes. Por el contrario, está criminalizando la migración y muchos migrantes, especialmente haitianos están muriendo al cruzar las fronteras hacia el Perú. Chile por su parte, ha decretado órdenes masivas de detención y expulsión de inmigrantes y con la nueva Ley de Migraciones exige la obtención de visas en los países de origen, empujando a grandes flujos migratorios a cruzar las fronteras por pasos no habilitados. Ecuador, aprobó reformas a la Ley de Movilidad Humana para incluir la deportación o expulsión de personas, sin el debido proceso, eliminó la ciudadanía sudamericana y andina retrocediendo en el proceso de integración de los países latinoamericanos.

Denunciamos la situación de las trabajadoras de casa particular, muchas de ellas migrantes que han sido despedidas sin recibir cesantías, sin beneficios sociales o siguen enfrentando abusos por parte de sus empleadores, la extensión de sus jornadas laborales y sin derecho al descanso. Las trabajadoras horticultoras en Argentina sufren ataques de pánico y se encuentran solas, sin redes de contención. Los trabajadores del reparto en Plataformas Tecnológicas como Glovo, Ubber, Pedidos Ya han aprovechado la crisis sanitaria para ejercer prácticas explotadoras, rebajas salariales, no asumen los riesgos de accidente de los trabajadores y ni siquiera los conciben como trabajadores bajo dependencia sino como “empresarios individuales”. Similar situación experimenta los trabajadores ambulantes, migrantes que se arriesgan diariamente a salir a trabajar en la vía pública para llevar comida a sus familias y se enfrentan a discursos de odio y de xenofobia.

Condenamos las ganancias obscenas de las farmacéuticas y de otras empresas que han lucrado con la pandemia del Covid 19, máxime cuando los sistemas de salud se han deteriorado. Miles de migrantes han muerto y ni siquiera se encuentran en las estadísticas de los gobiernos, menos aún en los planes de vacunación, destinados en algunos casos únicamente para la población local. Denunciamos la agudización de la violencia de género, el incremento de los feminicidios, las asimetrías en el acceso a la salud, educación y empleo de las mujeres migrantes. La discriminación en la entrega de bonos o ayudas económicas que son entregadas únicamente a los maridos y no a las mujeres que se encargan de sacar adelante a sus hijos e hijas y que trabajan en las cadenas de cuidado de sus propias familias y ajenas. Exigimos a los estados cumplir con sus obligaciones de garantizar y proteger los derechos de los trabajadores migrantes y sus familias. Iniciar de procesos de regularización migratoria como puerta de entrada a otros derechos.

Exigimos a los estados la fiscalización de la situación de las trabajadoras de casas particulares, de su derecho a un seguro de cesantía, del reconocimiento de la calidad de trabajadores a los vendedores ambulantes, a los trabajadores del reparto y de su derecho a conformarse en un sindicato.

Exhortamos a los estados a explorar la posibilidad de una renta universal que permita sortear los efectos de la pandemia y el hambre. Hacemos un fraternal llamado a los sindicatos a incluir a los trabajadores migratorios como parte de sus integrantes. La pandemia nos ha enseñado que solo con la solidaridad y el bien común podremos luchar contra la mercantilización de la vida, contra el patriarcalismo, el neocolonialismo y el capitalismo.

¡LOCAL O EXTRANJERA, LA MISMA CLASE OBRERA!
¡VIVA LA LUCHA DE LOS/AS TRABAJADORES MIGRANTES Y SUS FAMILIAS!  

Miredes Internacional International Migrants Alliance - IMA

30 de Septiembre: Día de visibilidad de las y les que migran

El 30 de septiembre no es un día cualquiera para la comunidad migrante en Chile, es el día en donde la violencia social e institucional tuvo su máxima expresión de racismo y xenofobia. Fue el día del asesinato de Joane Florvil.

Mujer migrante, afrodescendiente, haitiana, cuyas vivencias se identifican con la realidad de muchas otras mujeres y disidencias sexuales migrantes, refugiadas y antirracistas, quienes viven de manera cotidiana muchas formas de violencia o exclusión. Es por esto que queremos conmemorar a la compañera Joane Florvil desde el profundo respeto por su memoria, pero también hacer visible la realidad que existe actualmente, desde la diversidad de mujeres y disidencias, y desde la diversidad de luchas, porque la historia de Joane no puede repetirse.

Decálogo para un Periodismo Intercultural: Migrar es un Derecho Humano

La construcción del relato que involucra a las personas migrantes y refugiadas, impacta en la cotidianidad. 

Por ello, ante la reproducción de discursos que señalan y discriminan, se requiere de un tratamiento informativo con un enfoque de derechos que aborde la sociedad desde la interculturalidad y la inclusión. 

Presentamos y recomendamos seguir los consejos del “Decálogo para un Periodismo Intercultural: Migrar es un Derecho Humano”, el cual fue elaborado por la Red de Periodistas Migrantes, con el apoyo de la Comisión de Derechos Humanos del Colegio de Periodistas de Chile, y la Coordinadora Nacional de Inmigrantes Chile.

Declaración de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes de Chile Día Internacional del Trabajo 2021

La Coordinadora Nacional de Inmigrantes de Chile, una articulación de personas y organizaciones  inmigrantes y de refugiados, liderada por organizaciones de base, se une a la clase obrera y los pueblos de Chile en la lucha para superar la pandemia de COVID-19 y la crisis causada por un sistema de precarización de la vida y depredación de la madre naturaleza y regido por la codicia de las grandes empresas y élites políticas, a cuyo servicio se encuentran gobiernos como el de Sebastián Piñera en Chile.

Este 1° de mayo nos encuentra a las trabajadoras y trabajadores en Chile, y en particular a las migrantes, en medio de una muy dura y compleja situación. La crisis de la pandemia del COVID-19 se prolonga y hasta se agrava. La salud y la vida de las personas siguen estando en juego mientras, las medidas de confinamiento social que se imponen para contenerla erosionan los empleos y los ingresos de trabajadoras y trabajadores. En ausencia de un sistema de protección social de alcance universal, las medidas de alivio económico dispuestas por el gobierno dejan por fuera a millones de personas, en particular a las migrantes carentes de documentación, que no están en el Registro Social de Hogares o carecen siquiera de la información oportuna para acceder a esos beneficios. Por lo demás, la insuficiencia de esas medidas ha obligado a que el mecanismo de mayor impacto en los ingresos de las familias trabajadoras haya sido el acudir a sucesivos retiros de los ahorros en fondos de pensiones, cuando no, además, a los fondos de los seguros de cesantía. Una vez más, por tanto, la crisis la estamos pagando las trabajadoras y trabajadores.

A nivel mundial, las grandes empresas transnacionales aprovechan de la crisis para acentuar la rebaja salarial y  la introducción de nuevas condiciones laborales en medio de la crisis, al tiempo que las grandes farmacéuticas explotan la crisis sanitaria, con costosas vacunas y otros medicamentos esenciales y equipos médicos. Los gobiernos intensifican la represión y el control de la población al imponer cierres, prohibir reuniones públicas y protestas sociales y políticas, promover la discriminación y el racismo y negarse a brindar ayudas universales.

Paralelamente, en muchas ramas de producción y de servicios, se modifican las condiciones de trabajo y avanza la implementación de nuevas tecnologías, en medio de la ausencia de regulaciones legales e instituciones que permitan la defensa de los derechos de las trabajadoras y trabajadores. Amparados en esa situación, el abuso de los empleadores se extiende, adoptando diversas formas y medidas según el área de producción o servicios que se trate. Empeñados en mantener la continuidad de sus negocios, muchos empresarios o empleadores intentan forzar la calidad de “servicios esenciales” de su actividad, exponiendo a su personal al contagio. Otros modifican y extienden la jornada de trabajo en forma unilateral, aprovechando la falta de fiscalización, como en el caso de las trabajadoras de casa particular, o el recurso al teletrabajo de numerosas funciones y cargos.

Para quienes se desempeñan en la vía pública, como los artistas y artesanos populares, lo mismo que en expendio de alimentos, feriantes y comercio minorista no establecido, las medidas de confinamiento han significado un muy grave deterioro de sus ingresos, enfrentando además –muchas veces- la persecución policial y municipal, a pesar de que se trata de trabajadoras y trabajadores que están organizados o se están organizando para compatibilizar el ejercicio de su trabajo con medidas sanitarias, de higiene y orden público, que les permita contar con las autorizaciones respectivas. Sin embargo, la insensibilidad de las autoridades municipales en muchas comunas mantiene a muchas trabajadoras y trabajadores bajo constante asedio.    

Una actividad que se ha extendido y convertido en fundamental son los servicios de reparto a domicilio, en los que se desempeñan un importante sector de trabajadores inmigrantes. Las aplicaciones digitales que ofrecen estos servicios, en ausencia de regulaciones legales de esta actividad, han aprovechado las necesidades de ingresos de sus trabajadores para prácticas de superexplotación diversas. Extensión de las rutas a cubrir por los trabajadores, rebajas unilaterales de las tarifas que pagan por cliente atendido, no cobertura de ningún costo operacional en que incurren los trabajadores, llegando incluso a la pretensión extrema de desconocer la relación laboral, para hacer descansar en los trabajadores los  riesgos de enfermedades y accidentes en el cumplimiento de sus funciones.       

A pesar de nuestras múltiples contribuciones al desarrollo del país, incluyendo el que -como trabajadoras y trabajadores en el área de la salud venimos cumpliendo- en la primera línea en la lucha contra el COVID-19, en Chile se acaba de promulgar una Ley de Migraciones que hará aún más extensa y sistemática la violación de los derechos humanos de las y los migrantes, acrecentando la irregularidad, las formas de superexplotación, la denegación de derechos básicos y las campañas de odio, racismo, discriminación y expulsiones ilegales. No descansaremos en la lucha contra esta ley, estas políticas antiinmigrantes y las autoridades que las promueven.  

La Coordinadora Nacional de Inmigrantes, al conmemorar este 1° de Mayo de 2021, quiere destacar, sin embargo, la organización y la lucha de nuestras comunidades migrantes, de los trabajadores y trabajadoras migrantes sindicalizadas, que resisten a los abusos, a la mercantilización de la vida, a los nuevos y viejos riesgos, las nuevas y viejas formas de explotación. Apoyados en la solidaridad, en la horizontalidad, la equidad, la complementariedad, la interculturalidad, la unidad y la autonomía de nuestras organizaciones. Desplegando nuestras iniciativas en todos los planos: jurídico, comunicacional, de acción e interpelación política, de formulación de alternativas, de información y formación, de movilización y acción directa.

Avanzando resueltamente en la unidad de todas las trabajadoras y trabajadores, y en la alianza con los movimientos sociales y los pueblos de Chile, hemos llamado a la Huelga General de este 30 de abril de 2021. Y seguiremos por la senda del proceso constituyente, para elaborar una nueva Constitución y, desde nuestras comunidades y desde los territorios populares, construir una nueva convivencia, un nuevo relacionamiento social, político y cultural de todos los pueblos que habitamos Chile. Chile somos y lo construimos todas y todos.    

Saludamos, por último, a  nuestros hermanos y hermanas migrantes en todo el mundo, a las trabajadoras y trabajadores que a nivel continental y mundial, se alzan contra los muros, las guerras y agresiones por parte de sistemas injustos, en este momento crítico de la humanidad.

RESISTIR, LUCHAR, VENCER
CHILENA O EXTRANJERA, LA MISMA CLASE OBRERA,
LXS MIGRANTES NO SOMOS ILEGALES, SOMOS TRABAJADORXS INTERNACIONALES.
¡ARRIBA LAS, LOS Y LES QUE LUCHAN!

DEMANDAMOS UNA REGULARIZACIÓN MIGRATORIA PARA LA GARANTÍA DE NUESTROS DERECHOS

Como Coordinadora Nacional de Inmigrantes hemos levantado desde hace seis años la bandera por el derecho a la migración y la defensa de los derechos humanos de las personas y comunidades inmigrantes.

Es por esto que desde el inicio de la emergencia sanitaria, volvimos a levantar la campaña por una Regularización Migratoria, sin condiciones o exclusiones para afrontar la pandemia; levantando la voz en diversos ámbitos nacionales pero también en alianzas de carácter internacional por la urgencia de esta demanda.

Sin embargo, este contexto de emergencia vino a reforzar las desigualdades en las que ya se encontraban las comunidades inmigrantes, donde la precarización alcanzó niveles impensables; configurando un marco de violencia sistemática y multidimensional (política, mediática, territorial) que llevó a su máxima expresión las manifestaciones xenófobas, racistas y de discriminación. El tratamiento de la política migratoria contribuyó en gran medida a nuestra situación de exclusión, en donde la violencia institucional por parte del Departamento de Extranjería y Migración fue nuestro pan de cada día: numerosas barreras invisibles, trabas burocráticas, maltratos, imposibilidad de acceder a la realización de trámites en oficinas o vía web, entre otras situaciones, llevando a miles de personas a la irregularidad migratoria. Ante este panorama, la realidad es que no se nos garantizan los derechos básicos por no poseer un carnet de identidad o por tener uno vencido.

Además, vemos con suma preocupación dos situaciones particulares: en primer lugar, las dinámicas cada vez más adversas que se están generando en las zonas fronterizas -como lo es el caso de las comunidades venezolanas en Huara-; y en segundo lugar, el aprovechamiento que hacen diversos actores de la desesperanza de las personas inmigrantes, vendiendo dudosas soluciones a la situación migratoria, desde informaciones que no tienen validez alguna o no están  corroboradas en los medios oficiales (como la asignación de cupos o citas para tramitación de visas).

A 9 meses del inicio de la pandemia en Chile, DENUNCIAMOS:

  • que estamos en emergencia y que no hemos sido escuchados y escuchadas; por el contrario, han reforzado nuestro estigma con un discurso de ilegalidad. Nos han deshumanizado.
  • que las familias inmigrantes han sido en su mayoría excluidas de las políticas o programas de protección social durante la pandemia.
  • el maltrato reiterado, la posición de irregularidad en la que nos han colocado las barreras institucionales y la vulneración constante de los derechos humanos hacia las personas inmigrantes.

Es por esto, que DEMANDAMOS una Regularización Migratoria YA, que parta por la cedulación de todas las personas extranjeras carentes de cédula de identidad, la eximición de todas las sanciones pecuniarias y administrativas por faltas migratorias, el otorgamiento de residencias temporarias por el plazo de un año (prórrogas o nuevas), así como el otorgamiento de permisos de permanencia definitiva sin la dilatación de los procesos que relegan a las personas a tener que esperar hasta más de un año por la respuesta.

POR LA GARANTÍA DE NUESTROS DERECHOS

POR LA DIGNIDAD DE TODAS LAS PERSONAS QUE HABITAMOS CHILE

PORQUE NINGÚN SER HUMANO ES ILEGAL

02/11/2020

El Racismo y la violencia hacia los pueblos que migran

Las comunidades inmigrantes en Chile desde hace un buen tiempo han estado constantemente sometidas a situaciones de vulnerabilización y precarización, viéndose comprometido no sólo la satisfacción de las necesidades básicas, sino también la posibilidad de existir, sin que su integridad o vida corra peligro. El Estado chileno no nos considera sujetos de derechos, ni considera que la migración sea un derecho humano, no reconoce ninguna interculturalidad, y menos aún nos considera sujetos políticos capaces de poder tomar decisiones sobre el curso de nuestra vida tanto social como política y económica. Los pueblos que migran hoy día son empujados a permanecer en la irregularidad, señalados desde el discurso de la ilegalidad, y perseguidos desde la lógica de la criminalización. La violencia se impone también en el ámbito de lo mediático, donde los medios de comunicación ponen la leña en el fuego.

Como organización social de mujeres inmigrantes vemos con extrema preocupación cómo en contexto de emergencia, tanto social, económica y política como sanitaria, se han recrudecido los discursos de odio hacia nuestras comunidades. Estos discursos, además de promover abiertamente el racismo, la xenofobia, el fascismo y la discriminación, esconden también bajo de sí la defensa de nacionalismos que sólo protegen los intereses del capital, no de los pueblos que habitan los territorios desde hace mucho antes de que las fronteras existieran.

El miedo, rechazo y odio a lo diferente, a lo diverso, se refleja en las expresiones que se presentan en nuestra cotidianidad, desde las dinámicas diarias hasta las políticas estructurales: discriminación, segregación, acoso, abuso y maltrato, promoción de políticas anti-migratorias, reducción o eliminación de nuestros derechos, esclavización encubierta, privación de libertad y trata de personas. En el caso de las mujeres inmigrantes, somos quienes más vulnerabilizadas nos encontramos ante todas estas violencias y quienes nos encontramos con más obstáculos para estabilizar nuestra situación en el país.

La exclusión por parte del Estado no es nueva, así como tampoco la represión hacia los pueblos que habitamos estos territorios. Las organizaciones sociales migrantes y las organizaciones de mujeres hemos venido denunciando por años esta realidad, realidad que va tomando nombres: Joan Florvil, Rebeca Pierre, Monise Joseph, Sandra.

Ante el escenario en que nos encontramos las mujeres inmigrantes, hacemos un llamado a los otros pueblos, para que visibilicen lo que ocurre con las comunidades inmigrantes en los últimos tiempos:

  • Recrudecimiento de todas las formas de violencias ejercidas en todos los ámbitos de nuestra vida, sobre nuestros cuerpos y sobre nuestras identidades, destacando la violencia policial y la mediática (que son tanto racistas como patriarcales).
  • El racismo institucional y los discursos estatales de la xenofobia: la asociación directa de las personas inmigrantes con el covid-19 (discursos que promueven el imaginario de que el Covid-19 ha sido contraído y propagado por “migrantes ilegales”); el rechazo hacia las organizaciones sociales, a quienes nos señalan como actores que “queremos promover una migración descontrolada” (ante nuestra búsqueda de derechos); la criminalización por parte de autoridades policiales que identifican a la población migrante desde un estigma delictual (basado en que la ilegalidad remite a la criminalidad).
  • Ausencia de responsabilidad por parte del Estado hacia la protección de las personas tanto refugiadas como inmigrantes.
  • Promoción por parte del Estado de políticas anti-migratorias, como lo es el caso del Proyecto de Ley de Migración y Extranjería, con el cual tanto las organizaciones sociales de migración en Chile como actores de la sociedad civil nos encontramos en completa disconformidad, porque el contenido esencial del mismo -de aprobarse- llevaría a las comunidades inmigrantes a una situación de mayor vulnerabilidad y de mayor exclusión por parte del Estado. Dentro de esto, quienes nos vemos en mayor riesgo somos las mujeres, los y las niñas, y las personas sexo-género-diversas.

Ante la violencia permanente y la amenaza de que surja una nueva Ley de Migración y Extranjería peor que la creada en época de dictadura, desde la Secretaría de Mujeres Inmigrantes hacemos un llamado a los pueblos que habitan Chile y Wallmapu para: rechazar las políticas anti-migratorias, apoyar el llamado a la #Regularización Ya, y para que juntos, desde la articulación, avancemos en la defensa de nuestra autonomía y en la búsqueda de nuestros derechos. Ningún ser humano es ilegal.

Los feminismos comunitarios migrantes desde una mirada territorial

Para aquellas personas que vivimos en la orilla sobre el filo constante de la decisión, cruciales y solas, para quienes no podemos abandonarnos al sueño de la elección, a quienes amamos en los umbrales, mientras vamos y volvemos, en las horas entre amaneceres, mirando hacia dentro y hacia fuera, al tiempo antes y después, buscando un ahora que pueda alimentar futuros. (Audre Lorde, 1978)

Las feministas inmigrantes, exiliadas, refugiadas e incluso retornadas, somos fundamentalmente feministas tanto comunitarias como territoriales. Nuestra condición de existencia o posición en el espacio social, dentro de estas categorías, se basa en la noción de vernos desarraigadas física y emocionalmente de nuestros territorios de origen e insertarnos o involucrarnos en otros espacios con la perspectiva de que nuestro primer territorio y soberanía proviene de los propios cuerpos que nos movilizan, y que el re-territorializarnos es nuestra proeza cotidiana. Luchamos por nuestro derecho a existir en los territorios de tránsito o de llegada y por nuestro derecho a construirnos a nosotras mismas en el proceso de habitar.

El reconstruir nuestros cuerpos en relación al territorio pasa por reconstruir también nuestras identidades, que se ven enfrentadas a un conjunto social aparentenemente diferente con el que ahora tenemos que interrelacionarnos y que en muchos de los casos nos segrega. Es más difícil aún cuando nos asumimos cuerpos políticos, cuando las voces que intentamos impulsar quieren ser calladas con comentarios de tipo “¿qué van a saber las personas inmigrantes? ¿por qué no se van a opinar a su propio país? Acá no hay cabida para ustedes”.

Llevamos a cuestas expresiones de despojo, violencia y destrucción que nos han relegado a los llamados fenómenos migratorios, flujos o diásporas. En este recorrer tanto los funcionarios como académicos nos reducen a números y los sistemas que han empujado nuestro desplazamiento nos sentencian por buscar condiciones dignas; con la constante amenaza de homogeneizarnos y controlarnos para hacer desaparecer nuestra historia, cultura, tradiciones, espiritualidades, luchas políticas.

Una de las mayores dificultades con las que nos encontramos en el camino es la de reconstruir los afectos. Nuestros afectos tienen la sensación de haber quedado fragmentados en el difícil camino de la migración; quizá en el asiento de autobús o de avión que nos movilizó, en el camino que tuvimos que andar a pie por kilómetros, en las fronteras que nos rechazaron o recibieron con suspicacia, como si nuestro recorrer ya fuese un motivo en sí mismo de sospecha por criminalidad. Y es que lo que creemos que sustenta gran parte de las injusticias que nos atraviesan en los espacios a los que llegamos, es que nuestro cuerpo y nuestro habitar se penalizan automáticamente; es decir, que existe un sistema implacable que ubica a nuestros cuerpos en la ilegalidad de ser y en la imposibilidad de estar o residir. Este sistema con sus dimensiones tanto políticas como jurídicas, económicas y sociales, promueve la construcción de subjetividades que discriminan, violentan y someten desde discursos racistas, fascistas, coloniales y patriarcales.

En nuestro deseo de levantar luchas políticas transfronterizas o dignificar nuestras condiciones como pueblos, encontramos grandes barreras que nos siguen relegando a un lugar de exclusión y que de cada tanto nos hacen sentir que estamos solas; donde el intento por reconstruir los afectos y las resistencias es hasta a veces más doloroso que la experiencia de haber vivido uno o más desarraigos. La discriminación y el rechazo se vive desde adentro y desde afuera de la piel: desde adentro, con la negación de la historia, cultura, orígenes, resistencias; y desde afuera, con el rechazo a nuestra forma de actuar, de hablar, de hacer, de vernos, de estar en el mundo.

Somos muchas y tenemos una historia en común que nos atraviesa, tanto dentro de nuestra región latinoamericana – del Abya Yala- como de forma intercontinental y desde diásporas de hace cientos de años que caminan a través de nosotras desde las primeras oleadas colonizadoras. Nuestras migraciones están marcadas por años, recuerdos, relaciones y conflictos, y cada tanto vamos guardando un pedazo de nuestras memorias como una suerte de tesoro que nos permite seguir creyendo en un futuro que a veces consideramos incierto.

En cada migración hay un quehacer político: el de la reivindicación, el de hacer visible que ningún ser humano es ilegal, el de incidir políticamente tanto en nuestro reconocimiento en los territorios como en las políticas de los Estados. La experiencia de la migración se afianza para siempre en nuestros cuerpos y nos lleva constantemente a repensarnos cuál es nuestro lugar en el mundo, el cual a veces no está claramente identificable.

Aún así, la fortaleza que construimos día a día es indestructible, así como nuestro ímpetu en defender el derecho a pertenecer a un territorio, e incluso en defender esos mismos territorios -que pasan a ser hogares- de las vulneraciones, violencias y despojos que promueven quienes están contra de la garantía de los derechos básicos fundamentales. Las raíces que llevamos a cuestas siguen creciendo, así como el arraigo desde la acción de tejernos, construyendo espacios, estructurando redes y afiliaciones con las que nos identificamos y que nos sostienen. Desde una perspectiva plurinacional nuestros pies siempre estarán bien anclados en tierra, y más que nadie sabemos la lucha que tenemos que llevar a cabo para defender nuestro cuerpo-territorio.

Es preciso recordarnos con frecuencia a nosotras mismas que nuestra acción de intentar pertenecer (en un mundo de la-no-pertenencia) y nuestra lucha por permanecer (ante el no-reconocimiento) es la verdadera lucha por la autodeterminación. Esta resistencia que no hace más que fortalecernos -a pesar de nuestra precariedad y vulnerabilización- se contrapone tanto a todas las formas de dominación como a la suma de todas las desigualdades que se nos imponen y hasta se reproducen dentro de nuestras propias relaciones y comunidades.

Nos seguiremos asumiendo contra-hegemónicas: aunque se nos quiera poner restricciones, limitar nuestros movimientos y nuestras formas de vivir, no vamos a permitir que nos determinen bajo el ojo del estigma sólo porque existimos. La migración se puede a veces sentir como una herida que no va a cerrar con el tiempo; sin embargo, desde las heridas también se pueden construir los vínculos más fuertes y duraderos aún cuando el dolor no desaparezca. Y como nos dice Audre Lorde: por eso, es mejor hablar, recordando que no se esperaba que sobreviviéramos.

Mais de 100 coletivos se mobilizam contra retirada de úteros de mulheres imigrantes nos EUA

O escândalo de esterilização forçada de mulheres migrantes nos Estados Unidos vem motivando mobilizações de repúdio em âmbito internacional, inclusive no Brasil.

No último dia 15 de setembro veio à tona a denúncia de que mulheres imigrantes presas em um Centro de Detenção do Condado de Irwin, no estado de Georgia foram submetidas a histerectomias. O procedimento consiste na retirada do útero, impedindo a gravidez.

A primeira denúncia foi realizada por uma enfermeira identificada como Dawn Wooten, ex-funcionária da unidade, que entregou as informações para as organizações de direitos civis ‘Project South’ e ‘Government Accountability Project’.

De acordo com a denúncia, a esterilização teria sido realizada em massa, sem informações claras para as imigrantes. O centro de detenção também não realizava testes para detectar possíveis casos de Covid-19 entre as mulheres detidas.

Autoridades de imigração no país confirmaram que o inspetor geral do Departamento de Segurança Nacional vai apurar o caso.

Indignação e mobilização

Em São Paulo, várias organizações também iniciaram uma mobilização com o objetivo de denunciar e divulgar a situação. Segundo uma das fundadora da Equipe de Base Warmis — Convergência das Culturas, a chilena Andrea Carabantes, a situação não é novidade:

“Ela vai se instalando como ‘forma aceitável’ de tratar mulheres migrantes.”

O movimento começou no dia 22 de setembro, por redes sociais, a partir da ação da Frente de Mulheres Imigrantes, Refugiadas e Apátridas de São Paulo. Essa articulação reúne a Warmis, a Rede de Mulheres Imigrantes, Lésbicas e Bissexuais (Milbi), Coletivo Sí, Yo Puedo e mulheres imigrantes e refugiadas independentes. A ação lançou uma nota de repúdio frente às denúncias de histerectomias sem o consentimento das mulheres em centros de detenção nos Estados Unidos.

A mobilização compartilhou o caso com as organizações internacionais de migrantes, feministas e de proteção dos direitos humanos, pedindo apoio para a nota de repúdio emitida pela frente de coletivos. Obtidas as assinaturas, as organizações enviaram a carta assinada para a Embaixada dos Estados Unidos.

O texto que pede apoio para diversas entidades exige o fim da criminalização da migração nos Estados Unidos, além do fechamento dos centros de detenção. Outro pedido também é a proteção às pessoas que denunciaram os casos recorrentes, incluindo a enfermeira Dawn Wooten.

Ao todo, 112 organizações de 14 países da América e da Europa assinaram a carta e a nota foi enviada nos dias 28 e 29 de setembro:

Argentina
Asociación Civil Yanapacuna
Convergencia de las culturas Mar del Plata
Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans – FALGBT+ Frente de
Migrantes Organizados de la República Argentina
Indústria Metalúrgica y Plástica Argentina – IMPA
MAT
Ni Una Migrante Menos
Red de Migrantes y Refugiades en Argentina
Convergencia de las Culturas Argentina
Asociación MILAGROS AYELEN discapacidad desarrollo consciente Kuña Aty CABA
Movimiento Evita

Brasil
Associação Potiguar de doulas – APD
Apeoesp Subsede Suzano
As Trapeiras
Associação Educacional e beneficente vale da benção/ Programa Reconstruir – apoio a
famílias Refugiadas
Associação Renascer Mulher
Casa das Áfricas
Católicas pelo Direito de Decidir
Centro dos Direitos Humanos Maria da Graça Braz Centro Integrado João de Paula –
Exército de Salvação Coordenadoria Ecumênica de Serviço – CESE
Cio da Terra – Coletivo de Mulheres Migrantes
Coletiva TIME – Táticas Integradas para Meninas e Mulheres
Coletivo Magdas Migram RJ
Comitê Migrações e Deslocamentos da Associação Brasileira de Antropologia Conselho
de Leigos da Arquidiocese de São Paulo – CLASP
Conselho Nacional de Igrejas Cristãs do Brasil
Espaço Cultural Mané Garrincha
Fórum de Mulheres de Joinville
Fórum Internacional Fontié ki Kwaze – Fronteiras Cruzadas
Frente Feminista de Esquerda Alto Tietê
Grupo Operário Internacionalista
ONG Rabet
Laboratório de Estudos Migratórios – LEM
LGBT+Movimento
Meta Assessoria em Desenvolvimento Humano
Odara Conecta
Oitava Feminista
Pastoral da Criança
Projeto Imigrantes e Refugiados Joinville
Projeto de Promoção dos Direitos de Migrantes – PROMIGRA
QG Feminista
Rede de Mulheres Negras do Paraná
Coletivo Labibe Yumiko
Coletivo Garoa
Grupo Afirmativo de Mulheres Independentes – GAMI
Roda a Palavra Paz
Fórum Brasileiro do Novo Humanismo pela Não Violência Ativa

Chile
Brigada Migrante Feminista
Cabildo “Salud, un Derecho”
Colectivo de Teatro Palabrota
Comisión de Derechos Humanos Colegio de Psicólogos de Chile Comisión Nacional de
Mujeres Juventudes Comunista
Con las amigas y en Akunkawa
Convergencia de las Culturas Valparaíso, Chile
Coordinadora Nacional de Inmigrantes de Chile
Corporación de Desarrollo de la Mujer La Morada
Fundación Féminas Latinas
Grupo de Estudios de Religión y Política – GEMRIP
Movimiento de Acción Migrante – MAM
Laboratorio Comunitario para mujeres negras y afrodescendientes Negrocentricxs Ni Una
Menos – Activistas Feministas
Observatorio Ciudadano
El Llamado de la Tribu (Círculo de Mujeres)
Fundación EPES
Comisión de DDHH de la Esquina de la Dignidad
Raíces de Resistencia
Secretaría de Mujeres Inmigrantes
Teatro de las Oprimidas Mar y Cordillera

Colômbia
Rueda la Palabra Paz
Católicas por el Derecho a Decidir
Corporación de Apoyo a Comunidades Populares – CODACOP
Colectiva Suyan
Colectivo La Subterránea
La Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres
Red Huilense de Defensa y Acompañamiento en Derechos Sexuales y Reproductivos –
RHUDA

Costa Rica
Asociación Red de Mujeres Nicaragüenses

Cuba
Movimiento Estudiantil Cristiano de Cuba

Equador
La Gallina Malcriada UNHTA

El Salvador
Católicas por el Derecho a Decidir El Salvador

Guatemala
Convergencia Ciudadana de Mujeres
Asamblea Ciudadana contra la Corrupción y la Impunidad – ACCI Voces de Mujeres

Itália
Suore Francescane Alcantarine

México
Aquelarre Cihuacóatl-Colectiva feminista Hidalguense Colectiva Inmunitas
Las brujas del mar
Marea Verde México
Mujeres de la Sal Viva y feminista

Peru
Luna que Doula
Grupo Negro Mamaine

Espanha
Asociación cultural, social y empresarial de Hispanoamericanos en Valencia Asociación
SEDOAC
Centro Humanista de las Culturas
Encuéntrame en Las Ondas
Huitaca Pacto por la vida y por la paz
Mujeres Supervivientes
Red de Mujeres Migradas de América Latina y el Caribe Red de Mujeres
Latinoamericanas y del Caribe Colectiva de Mujeres Refugiadas Exiliadas y Migradas
Convergencia de las Culturas de Lavapiés

Estados Unidos de América
Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala – RPDG

Regional (America Latina)
Federación Universal de Movimientos Estudiantiles Cristianos
Fórum Humanista Latino-americano

Até o momento, não houve nenhum retorno ou pronunciamento do governo estadunidense. 

Movimiento migrante desarrolló intervención performática para rechazar expulsiones colectivas

Esta semana la Coordinadora Nacional de Inmigrantes se sumó a la Huelga General del 30 de abril, y como acto previo, realizó una intervención performática en espacio público, en repudio y respuesta a las expulsiones colectivas ilegales que ejecuta el gobierno.

Usando overoles blancos, una larga fila de personas con consignas referentes a la migración y derechos humanos, caminó alrededor de la Plaza de Armas de Santiago, simulando los actos de deportación que realiza el gobierno con personas migrantes, antes de abordar el avión.

Durante las declaraciones a la prensa, Catalina Bosch, vocera de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes, y candidata a la Convención Constitucional por el distrito 9, manifestó: “a través de este acto repudiamos las expulsiones porque fueron arbitrarias e ilegales, desconocieron los derechos humanos de las personas migrantes. Este gobierno criminaliza la migración, a las mujeres migrantes, por eso llamamos a todas la fuerzas políticas, movimientos y personas, que en Chile, están comprometidos con los derechos humanos, a que se sumen a nuestro clamor por derogar esta Ley de Migración, por una regularización migratoria sin exclusiones, en el contexto de una pandemia que ha azotado gravemente a nuestros pueblos, y  por incorporar el derecho a migrar, de las personas que han llegado a Chile, y de chilenos que están en el exterior”.

 

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Acto seguido, Manuel Hidalgo, también vocero de la organización, y candidato constituyente por el distrito 10, expresó: “este gobierno no ha demostrado ninguna sensibilidad con el drama  y necesidad del pueblo trabajador, los pueblos originarios, el pueblo mapuche, ni con la crisis humanitaria de las personas migrantes, que buscan estar al lado de sus familias”.

“Se expulsa, a pesar de que en su ley de migraciones ha puesto algo que es letra muerta, que dice que la migración no puede ser causa de delito, pero los expulsa junto a personas que han delinquido para criminalizarlos ante la opinión pública, para desinformar. Además incumple su propia ley que había dado un plazo de 180 días para que las personas que ingresaron por pasos no habilitados pudieran salir del país y solicitar una visa para regresar”, agregó Hidalgo.

En tanto, Karina Nohales, vocera de la Coordinadora Feminista 8 de Marzo, y candidata a la Convención Constitucional por el distrito 10, quien se sumó a la intervención, se pronunció: “Sebastián Piñera por cadena nacional declaró la guerra al pueblo y hoy a través de su política de criminalización ha declarado la guerra a los pueblos y a las personas migrantes que viven acá. Eso exige, por supuesto una política de unidad frente a un gobierno criminal que se sostiene en la represión y en base a una política de miseria, nosotras, como siempre, desde un feminismo internacionalista, volvemos a afirmar que ninguna migrante es ilegal. Chilena o extranjera, la misma clase obrera”.

Al ser consultada por la actividad, Vanessa González, presidenta de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes, de igual manera, señaló que, “el gobierno no quiere seguir estándares mínimos de derechos humanos, ni sus propias normativas contempladas en la nueva ley”.

“Quedan por fuera más de 30 mil personas que ingresaron por pasos no habilitados y que no podrán acogerse al proceso de regularización iniciado por el gobierno. Exigimos que se respeten los derechos humanos de quienes migran, que cesen las expulsiones, y que se revise el accionar de las cortes de apelaciones, en particular la de Iquique, porque las respuestas tardías a los recursos dan cuenta de una ausencia de justicia”, precisó González.

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Expulsiones

La acción de calle se llevó a cabo, a pocos días de la última deportación de 55  personas extranjeras (40 de ellas por razones administrativas, y 15 con expulsiones judiciales), y que se realizó el domingo, 25 de abril. Este hecho provocó una vez más, el repudio de distintas organizaciones, al señalar que estas medidas constituyen una grave violación de los derechos humanos de personas inmigrantes por parte del Gobierno de Chile, del Ministerio del Interior, la Subsecretaría del Interior y la Policía de Investigaciones de Chile.

En la Coordinadora Nacional de Inmigrantes han declarado que el procedimiento de detención de inmigrantes fue aleatorio, no se respetó el debido proceso, y a los detenidos no se les permitió ejercer su derecho a la defensa y en algunos casos los dejaron incomunicados. Tampoco se consideraron las garantías constitucionales ni el derecho a la suspensión de las expulsiones que es reconocido por la convención internacional para la protección de los trabajadores migratorios y sus familias. El gobierno, por su parte, anunció que este es el primero de 15 vuelos de expulsión.

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Nueva Ley de Migración y Extranjería

Luego de ser promulgada y publicada en el diario oficial la nueva Ley de Migración y Extranjería, la organización sostuvo que la normativa es un retroceso en derechos humanos, «mantiene el inconducente propósito de instalar un sistema de migración selectiva, segregacionista, al mismo tiempo que refuerza instituciones cuestionables y legaliza la arbitrariedad, así como establece mecanismos que promoverán la irregularidad migratoria, convirtiéndola en sistémica».

“El establecimiento de la visa consular para todas las personas que deseen venir a residir y/o trabajar en Chile implica un mecanismo de discriminación. Sólo podrán obtener visa o residencia las personas que cumplan con los requerimientos que unilateralmente fije la autoridad migratoria y que excluirán a la mayoría de los trabajadores que necesiten o se vean forzados a migrar a Chile”, se lee en una reciente declaración de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes.

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Fotografías: Andrea Fuentealba.

Nuestra lucha es esencial. Por el 1º de mayo de las y los migrantes

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Nuestra lucha es esencial. Por el 1º de mayo de las y los migrantes.

Feministas Transfronterizas llaman a todas, todes y todos les migrantes, afrodescendientes, indígenas, asiáticas/os, trabajadores, refugiados/as, indocumentados/as y grupos feministas y antirracistas a un día de movilización, respondiendo al llamamiento global lanzado por la Transnational Migrants Coordination,  desde el Sur hasta el Norte, contra el racismo institucional que sostiene la explotación y reproduce la violencia patriarcal.  A pesar de las diferentes leyes nacionales sobre las migraciones, sabemos que el racismo institucional es un problema sistémico y por eso solo podemos enfrentarlo a nivel transfronterizo. Aunque en cada país hay diferentes gobiernos y políticas migratorias que nos diferencian, dividen, restringen y criminalizan, por todas partes vivimos condiciones de vida y trabajo similares y por eso creemos que necesitamos romper el aislamiento y organizarnos juntas.

Nuestra fuerza tiene que salir desde nuestra conexión y organización transnacional 

En este año de pandemia nosotras, las mujeres y sobre todo las mujeres migrantes, hemos sido las más precarizadas, sometidas a diversas formas de abuso y explotación laboral, con violencias múltiples que nos atraviesan, realizando trabajos de cuidado no remunerados, hemos perdido nuestras casas, nuestros empleos hemos tenido que trabajar el doble, y todo eso siendo estigmatizadas y criminalizadas por los gobiernos, pero no hemos perdido la fuerza para luchar. Si las, los y les migrantes paran de trabajar se paran también los sectores esenciales del trabajo, por eso nuestra lucha es esencial! ¡Que la crisis la paguen los capitalistas no la clase trabajadora!

Vamos a salir juntas a las calles de cada ciudad porque queremos ser libres de desplazarnos a través de las fronteras para ir donde hay mejores condiciones de vida, porque rechazamos el chantaje de los papeles o que nos sometan a la irregularidad migratoria, con el cual gobiernos y patrones nos obligan a hacer los trabajos más humildes y más explotados, negando la garantía de nuestros derechos más básicos y deshumanizándonos.

¡Ninguna persona es ilegal!

Rechazamos nuestro destino de camareras, limpiadoras, trabajadoras de hogar, obreras que nos toca solo porel hecho de ser mujeres y migrantes. Rechazamos este lugar subordinado que la sociedad global nos deja. Desde el reconocimiento pleno de la movilidad humana queremos ser libres.

ʀᴇɪᴠɪɴᴅɪᴄᴀᴍᴏs ᴀ ɴɪᴠᴇʟ ᴛʀᴀɴsғʀᴏɴᴛᴇʀɪᴢᴏ ʟᴀ ᴄɪᴜᴅᴀᴅᴀɴɪ́ᴀ ᴘʟᴇɴᴀ ᴅᴇ ʟᴀs ᴘᴇʀsᴏɴᴀs ᴍɪɢʀᴀɴᴛᴇs, ʀᴇɢᴜʟᴀʀɪᴢᴀᴄɪᴏ́ɴ ᴍɪɢʀᴀᴛᴏʀɪᴀ ᴘᴀʀᴀ ᴛᴏᴅᴀs ʟᴀs ᴘᴇʀsᴏɴᴀs sɪɴ ᴇxᴄʟᴜsɪᴏɴᴇs, ǫᴜᴇ sᴇ ᴏᴛᴏʀɢᴜᴇɴ ᴘᴇʀᴍɪsᴏs ᴅᴇ ʀᴇsɪᴅᴇɴᴄɪᴀ sɪɴ ᴄᴏɴᴅɪᴄɪᴏɴᴇs ʏ ᴅᴇ ᴍᴀʏᴏʀ ᴅᴜʀᴀᴄɪᴏ́ɴ, ʏ ᴜɴ sᴀʟᴀʀɪᴏ ᴍᴀ́s ᴊᴜsᴛᴏ ᴘᴀʀᴀ ᴛᴏᴅᴇs ʟᴇs ᴛʀᴀʙᴀᴊᴀᴅᴏʀᴇs ᴍɪɢʀᴀɴᴛᴇs.

Luchamos por nuestro reconocimiento, respeto y autodeterminación, porque la vivienda es un derecho y la sanidad universal para todas, todos y todes. No queremos ni una mujer migrante, violada, explotada, matada menos! Por todo eso en el día transnacional de lucha migrante del 1ro de mayo vamos a salir a las plazas de todo el mundo, a levantar juntas nuestra voz. Vivas, libres y no discriminadas nos queremos! El 1 de mayo habrá varias manifestaciones, que estarán vinculadas entre sí gracias a la comunicación transnacional y a una reivindicación común: la regularización para todas las personas sin exclusión, un permiso de residencia sin condiciones, la desmilitarización de las fronteras, el cese de las expulsiones colectivas, la criminalización de la migración y el estigma de la ilegalidad, algo que no se queda en la regularización dentro de estas leyes, sino que pretende derribarlas. Pero también sabemos que nuestra lucha antirracista está dentro de una lucha más amplia. La libertad de las y los migrantes debe ir unida a la lucha general contra la explotación y la violencia patriarcal. Para luchar contra los principios capitalistas, patriarcales, coloniales y racistas que organizan y regulan nuestra vida, necesitamos construir conexiones entre los que se quedan y los que se van.

Por eso estamos intensificando nuestra comunicación y organización política transfronteriza con redes como la Transnational Migrants Coordination (Coordinadora Transnacional de las y los migrantes), la Coordinadora Nacional de Inmigrantes de Chile, el Comité Migrante de la CF8M y EAST- Essential Autonomous Struggles Transnational hacia este 1 de mayo y más allá. El 1 de mayo será la ocasión para un grito global que nos va a unir, pero que no se va acabar ese día.

ᴘᴏʀǫᴜᴇ sᴀʙᴇᴍᴏs ǫᴜᴇ ɴᴏ ᴘᴜᴇᴅᴇ ᴇxɪsᴛɪʀ ᴜɴ ғᴇᴍɪɴɪsᴍᴏ sɪɴ ʟᴀs ᴠᴏᴄᴇs, ʟᴀs ᴅᴇᴍᴀɴᴅᴀs ʏ ʟᴀs ʟᴜᴄʜᴀs ᴅᴇ ʟᴀs ᴘᴇʀsᴏɴᴀs ᴍɪɢʀᴀɴᴛᴇs, ᴀғʀᴏᴅᴇsᴄᴇɴᴅɪᴇɴᴛᴇs, ɪɴᴅɪ́ɢᴇɴᴀs, ᴀsɪᴀ́ᴛɪᴄᴀs, ᴄʜᴏʟᴀs ʏ ᴘᴏʀǫᴜᴇ sᴀʙᴇᴍᴏs ǫᴜᴇ ʟᴀ ʟᴜᴄʜᴀ ғᴇᴍɪɴɪsᴛᴀ ʏ ʟᴀ ʟᴜᴄʜᴀ ᴍɪɢʀᴀɴᴛᴇ sᴏɴ ʟᴜᴄʜᴀs ᴘᴏʀ ʟᴀ ʟɪʙᴇʀᴛᴀᴅ ᴅᴇ ᴛᴏᴅᴏs ʏ ᴛᴏᴅᴀs.

Arriba las y los que luchan!

¡Ningún ser humano es ilegal!

Feministas Transfronterizas  

Rechazamos la violencia ejercida por efectivos policiales en frontera norte

Rechazamos la violencia ejercida por efectivos policiales en frontera norte y denunciamos la vulneración de los Derechos Humanos de las personas inmigrantes por parte del Gobierno de Piñera.

Mientras se intensifica la precarización de la vida de las comunidades inmigrantes, refugiadas y sus familias; la violencia aumenta en la frontera norte bajo la justificación del control migratorio.

Vemos con indignación que se han intensificado los refuerzos militares en las zonas fronterizas, sin existir ningún tipo de políticas migratorias de acogida para estas comunidades, sino sólo de control sanitario, lo cual no es suficiente para atender de manera multidimensional esta crisis humanitaria. Esta situación ha provocado el aumento de tráfico y trata de migrantes.

Como Coordinadora hemos denunciado de manera constante estos hechos, los cuales han sido responsabilidad del Gobierno y sus instituciones en materia migratoria; además de visibilizar el aumento de la criminalización de la comunidad migrante por parte de estas instancias -apoyadas por diversos sectores- recrudeciendo la violencia que se traduce en expresiones de racismo y xenofobia hacia nuestras comunidades.

La crisis migratoria no ha sido responsabilidad de quienes se han desplazado fuera de sus países y atravesado la Región para poder buscar mejores condiciones de vida. La crisis migratoria no ha sido responsabilidad de los grupos más empobrecidos y precarizados. Por el contrario, ha sido responsabilidad de los sistemas económicos, políticos y sociales que han insistido en sostener la desigualdades;  y de las políticas migratorias de los países receptores de la región que han interpretado a la migración como un problema, negando a las personas el ejercicio pleno de sus derechos humanos fundamentales, incluido el derecho a la vida. Chile reproduce estos esquemas, a la par de promover una nueva ley migratoria que sólo contribuye a la exclusión y la discriminación.

Ante ello, expresamos lo siguiente:

  • Hacemos un llamado para que la migración en Chile deje de concebirse como un asunto de Seguridad Nacional y sea incorporado desde una perspectiva de Derechos Humanos. Que se reconozca a la migración como un derecho garantizado por parte de los Estados.
  • La militarización y el refuerzo de control policial en la frontera no es una solución, como se ha demostrado en experiencias internacionales, sobre todo en la frontera de México con Estado Unidos; ya que esto no detiene los flujos migratorios, sino todo lo contrario: los precariza aún más, viéndose la comunidad migrante expuesta a múltiples formas de violencia.
  • Denunciamos la situación ocurrida días atrás en Colchane -la frontera norte- en donde se evidenciaron enfrentamientos que habrían llevado a cabo efectivos del Ejército en conjunto con las fuerzas policiales para impedir el ingreso de personas (particularmente venezolanas) desde Bolivia. Este procedimiento resulta gravísimo, ya que es completamente ilegal y arbitrario, además de evidenciar que se estaría ejerciendo violencia directa hacia las personas migrantes y sus familias.
  • Hacemos un llamado para que se atienda en los términos anteriores, no sólo a la población migrante que se encuentra en el norte del país, sino también a todas las comunidades migrantes que habitamos Chile, y que exigimos una Regularización Migratoria Extraordinaria, sin condiciones o exclusiones para afrontar la pandemia.

El regular las fronteras no significa vulnerar los derechos de las personas, discriminarlas y mucho menos deshumanizarlas. Es fundamental fortalecer el trabajo intersectorial en conjunto con organizaciones sociales, que permita generar alternativas vinculantes para contrarrestar la vulneración de las políticas migratorias restrictivas y en donde la vida de las comunidades migrantes, nuestras vidas, dejen de correr peligro;  no sólo por el trayecto migratorio sino también ante la pandemia por Covid -19.

¡Basta de violencia policial en las fronteras! ¡Basta de criminalización a las comunidades inmigrantes!  ¡Ningún ser Humano es Ilegal!

¡Ningún ser Humano es Ilegal!

2020 - 2023 - Ningún Ser Humano Es Ilegal
Es una campaña coordinada por la Red de Periodistas Migrantes y la Coordinadora Nacional de Inmigrantes de Chile, con apoyo de Fondo Alquimia.